Religión Vs. Comunión (Parte I)
Mi comunión no es un conjunto de reglas o rituales que tengo que repetir una y otra vez para estar bien con Dios, mi Padre. ¿Has experimentado la religión?, ¿te has encapsulado en seguir paso a paso, una lista interminable de cosas por hacer que te “acercan a Dios”?
Tranquilo, tal vez todos en cierta manera hemos vivenciado actos religiosos, pero ¿qué de religioso tiene convivir con Jesús? Y aunque hayas elegido la religión como medio para tener una relación con Dios, quiero mostrarte un mejor camino.
Pues la voluntad de Dios es que puedas buscarle con todo lo que eres, piensas y haces, con un anhelo genuino en tu corazón y no en forma mecánica cumpliendo una programación, que al final ni te acercarán a Dios, pero sí, causarán en ti cansancio y desánimo porque te das cuenta, que nada de lo que hagas será suficiente para llevarte más cerca a Dios.
Empieza sabiendo que Jesús murió para que entráramos en una comunión correcta con el Padre, esto empieza bien, pues fue Dios quien propuso el camino para llegar a Él, Jesús.
La muerte de Jesús fue el pago por nuestros pecados, porque una de las barreras para entrar en comunión es el pecado y la conciencia de pecado que trae culpa. Así que, por la sangre derramada de Jesús en la cruz, tenemos una conciencia libre para relacionarnos con Dios, porque su sangre nos limpia de pecado y nos da una conciencia de justicia.
Gracias a la muerte y resurrección de Cristo podemos recibir una vida nueva, esto significa que estamos muertos a la naturaleza pecaminosa que nos aleja de Dios, y que podemos vivir de tal manera que le agrademos a Él, pero no por nuestros esfuerzos humanos, sino por su Espíritu viviendo en nosotros y nuestra rendición a él, que nos lleva a alinearnos a los deseos del Padre. Podemos leer en Romanos 6:6 “que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado”. Estamos muertos al pecado, pero vivos para Dios. No para vivir de cualquier manera como algunos hacen, en 2 Corintios 5:15 leemos “así que, si Cristo murió por nosotros, ya no debemos vivir más para nosotros mismos, sino para Cristo, que murió y resucitó para darnos vida”.
Ahora, si Cristo ya hizo el sacrificio en la Cruz para que podamos vivir cada día junto a Dios, ¿qué puede estar impidiendo tu comunión?
Puedes elegir vivir en esa unión que Cristo deseó, porque él oró “para que todos sean uno, así como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” Juan 17:21. Empieza a vivir en confianza en esta unión con Dios, enfoca tu deseo en él y no permitas que los placeres de este mundo roben tu atención de lo eterno. Desecha el deseo vano, no le prestes atención y deja que pase, porque al final te darás cuenta, que eso no es lo que va a saciarte. Vive en él con confianza por el sacrificio de Jesús, emplea la oración, la lectura y la meditación de la Biblia, cántale a Dios, escríbele, píntale paisajes, pero sabiendo que descansas en su presencia. Usa todo lo que esté a tu alcance para alimentar tu comunión.
Ser intencional con todo esto, es nuestra respuesta a su iniciativa de amarnos, pues Él nos amó primero.

Amén! Me fué muy útil.. #vidaenelespíritu
ResponderEliminar#máscomuniónconElPadre
#amistadconJesús
Nos alegra que te haya edificado, y muchas gracias por leernos 😀
Eliminar