La frustración detrás de la santidad


Hace poco empecé a sentirme algo frustrada respecto a mi vida cristiana, tanto que literalmente me paraba frente al espejo y sentía una total decepción. Recuerdo mirarme y decirle a Dios: “No puedo ser lo que tú quieres que yo sea”.

Estoy casi segura que todos nosotros hemos pasado por momentos así, donde cuestionamos nuestra vida cristiana y pensamos que en realidad no lo vamos a lograr. Yo pensaba que debía cumplir las expectativas de Dios, pero la cuestión aquí es que Dios no tiene ninguna expectativa acerca de nosotros, si la tuviera viviría realmente decepcionado.

Dios sabía todo acerca de nosotros cuando nos escogió, sabía cada debilidad y emoción de rabia o tristeza que tendríamos en el camino, Él sabía que nos iba a costar un montón por eso quiere que entiendas dos cosas muy importantes hoy. 

La primera es que somos débiles y jamás vamos a lograrlo por nuestros medios o métodos. Es por esto que lo necesitamos fervientemente, todos los días y a cada instante ¿recuerdan lo que dijo Jesús? "separados de mí, nada pueden hacer". No se imaginan como he descubierto que esta es una de las mayores verdades que Él nos dejó.

La segunda y creo que la más importante que debemos entender es el significado de la santidad, en realidad no es muy complicado "Dios=Santidad", fin de la ecuación. 

Si Él no está no va a salir bien, podemos llorar, enojarnos, frustrarnos una y otra vez, correr, pararnos, caernos, levantarnos y volver a intentarlo y ¿saben qué? No va a funcionar y ¿cuál es el resultado? una vida llena de lamentaciones y pensamientos que nos recuerdan lo incapaces que somos. 

He llegado a la conclusión que la única forma de vivir de una forma digna y en santidad para Él, es teniéndolo en mi vida. Necesitamos comunión e intimidad con aquel a quien queremos imitar. 
No hay forma de ser santos a nuestra manera, no hay nada lo suficientemente bueno que podamos hacer para agradarle a Él. Necesitamos a Cristo y ser el reflejo de su persona nos mantendrá en ese estado de santidad, lo demás serán intentos fallidos.

Cuando somos conscientes de esta verdad, que no se trata de nosotros, que se trata de Él, entonces tendremos libertad y la frustración se irá. 

Quiero terminar con esta frase que nos va a recordar siempre nuestra condición y lo que somos en Cristo:
“Todo lo malo que veas en mí, soy yo mismo. Todo lo bueno que veas en mí, es Cristo” Juan Calvino

💬

Amiga de pura fe, Jennifer Herrera nos reta a compartir a Jesús con su ejemplo y perseverancia. Y nos anima por medio de un proyecto llamado Selah Just breathe donde comparte consejos sobre la familia, trabajo y crecimiento personal, conoce un poco más en Instagram.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Actualizando mente

Dios quiere tu corazón