Es parte del proceso

Seguro que has pensado algo parecido a esto: "Él está logrando grandes cosas... no como yo; ella ya está casada con un hombre asombroso y es menor que yo; en cambio yo… ni novio tengo. Ellos ya tienen una empresa y viajan y yo ni una carrera; él viaja y tiene muchos amigos, a mí ni me hablan por mis redes sociales; a ella le piden consejos, le quieren hablar todos, mientras que a mí no me determinan; el ministerio de ellos ha crecido en tan poco tiempo y yo tantos años y nada; él predica como un pastor y yo no soy capaz de pararme en frente del público". 
¿Te has dicho esto alguna vez? ¿Has pensado cosas similares? Creo que todos lo hemos vivido, nos hemos comparado con otras personas y hemos medido nuestro proceso con el de otros. Y sí lo sé a veces es imposible no hacerlo, y más en esos momentos cuando nos sentimos frustrados, estancados, sin progreso, y cuando al parecer nada pasa. 
Pero incluso a veces, aunque estamos bien terminamos comparándonos, porque queremos más, porque sentimos que lo que hay no es suficientemente bueno. Entonces si viajo me comparo con él que ha viajado más, si tengo novio me comparó con él que ya se casó, si inicio un negocio me comparó con él que ya lleva varios años y ha crecido demasiado, si me dan un empleo me comparó con él que ya es gerente, si entro a estudiar una carrera me comparó con él que ya se graduó y así podríamos seguir la lista. Pero mi pregunta para ti es ¿estás disfrutando la temporada en la que estás?, ¿estás aprendiendo de ella lo que necesitarás para la siguiente? O solo te estás quejando, frustrando y solo viendo el vaso medio vacío, y no el medio lleno.

Sabes que para aquellos que no conocen la nieve, el invierno se ve hermoso, mágico y en las fotos se ve asombroso, pero para los que viven en un lugar donde nieva es hermoso por uno o tres días, ya que, entre más días, hay más nieve e implica no poder salir de casa, tener que limpiar afuera de la casa todo el tiempo. Y bueno quiero decirte que así vivimos la vida, cuando somos los que viven ahí en ese lugar (en esa situación) no nos gusta, pero cuando somos lo que estamos viendo de lejos lo queremos.

Ahora, ¿qué tal si empezamos a disfrutar cada temporada como debe ser?, ¿qué tal si amamos los pequeños comienzos?, ¿qué tal si le preguntamos a Dios lo que necesitamos aprender de este momento?, ¿qué tal si amamos el presente y esperamos con confianza el futuro? 

Si estás soltero no te afanes por una relación, si son novios ¿por qué vivir como esposos? ya llegará el momento de eso. Si estás desempleado, ¿por qué no aprovechar el tiempo para hacer algunas de esas cosas que dijiste que harías cuando tuvieras tiempo? Si estás iniciando un negocio ¿por qué no disfrutar el hecho de iniciar algo? Si aún no sirves en tu iglesia, ¿por qué no empezarlo a hacer con los más cercanos a ti? Si no te has ido de tu casa ¿por qué no disfrutar el tiempo con tus papás? 

Un texto escrito por uno de los hombres más sabios que ha existido dice: 
"En esta vida todo tiene su momento; hay un tiempo para todo: Hoy nacemos, mañana morimos; hoy plantamos, mañana cosechamos; hoy herimos, mañana curamos; hoy destruimos, mañana edificamos; hoy lloramos, mañana reímos; hoy guardamos luto, mañana bailamos de gusto; hoy esparcimos piedras, mañana las recogemos; hoy nos abrazamos, mañana nos despedimos; hoy todo lo ganamos, mañana todo lo perdemos; hoy todo lo guardamos, mañana todo lo tiramos; hoy rompemos, mañana cosemos; hoy callamos, mañana hablamos; hoy amamos, mañana odiamos; hoy tenemos guerra, mañana tenemos paz". Eclesiastés 3: 1-8 
Y luego dice “Cuando Dios creó este mundo, todo lo hizo hermoso. Además, nos dio la capacidad de entender que hay un pasado, un presente y un futuro. Sin embargo, no podemos comprender todo lo que Dios ha hecho” 

Y si hay un tiempo para todo, disfruta y aprovecha el momento en el que estás, no te aseguro que comprenderás todo en este instante, pero si lo harás en algún momento y espero que cuando llegue puedas mirar atrás y sonreír viendo que aprendiste, disfrutaste, e hiciste lo que tenías que hacer en vez de desaprovecharlo por estar pensando en lo que aún no tenías y en los lugares donde aún no estabas. 

Dios tiene cuidado de tu vida, y la mejor manera de asegurarte que todo es parte del proceso es viviendo cada día en el corazón de él, en su palabra y en su voluntad. 
Por último, quiero animarte contándote que cuando inicie a escribir este blog estábamos en cuarentena, estaba sin muchos planes para mi futuro, tratando de practicar esto de disfrutar el proceso y ahora lo comparto contigo desde otro país, y con un futuro un poco más claro delante de mí. No sé cuál es tu futuro, ni qué pasará mañana, pero de lo que estoy segura es que, si entregas tu vida a Dios, disfrutas, agradeces y aprendes de la etapa en la que estás, mirarás desde tu presente al pasado y podrás ver la fidelidad de Dios y el propósito de todo lo que ha sucedido y luego mirarás hacia tu futuro sin ansias, pero sí con confianza y esperanza.

Amiga de Pura Fe, Angelica Sosa es apasionada por Jesús, ama cantar y compartir la palabra de una forma sencilla, ella es ejemplo de humildad, fe y valentía. Síguela en Instagram

Comentarios

  1. Poderosa palabra que nos llena de fe, esperanza,de amor y alegría, para disfrutar cada momento lugar y circunstancia.

    ResponderEliminar
  2. Muy lindo felicitaciones,

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La frustración detrás de la santidad

Actualizando mente

Dios quiere tu corazón