Responder llamada


¿Qué tan rápido respondes las llamadas que entran a tu celular? ¿Esperas y miras de quién es el número para responder? O tal vez, ¿prefieres rechazar la llamada porque estás ocupado? o simplemente respondes.

Posiblemente, cuando sabes que la llamada es para darte una muy buena noticia, correrías a responder la llamada. Pero estoy segura, de que no dudarías en responder la llamada si sabes que es Dios.

Y es cierto, ¡Dios te está llamando! «Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones.» Jeremías 1:5

Dios pensó en ti y te llamó para un oficio, arte, profesión o servicio específico. Dios te planeó con un propósito, porque antes de formarte estaba pensando en donde te pondría para que te desempeñarás de la mejor manera. 

Dios puso su mirada en ti, incluso cuando no habías abierto tus ojos y te separó para que realices una tarea especial. Puso ese llamado en ti para que aportes al plan de salvación para el mundo.

Piensa en Jeremías, su llamado fue ser el portavoz de Dios para los pueblos. Que honor recibió Jeremías de dar conocer el plan que Dios tenía para Israel y para otros pueblos, pero recibir el llamado no le fue suficiente porque él se excusa ante Dios para evadir su llamado. Y esto lo notas cuando Jeremías le responde a Dios con un «¡Ah, Señor mi Dios! ¡Soy muy joven, y no sé hablar!» Jeremías 1:6. Lo imaginas diciendo: porque yo, no soy apto para hacerlo, que miedito, soy inexperto. Jeremías tenía un enfoque negativo, una visión distorsionada de él mismo. Pero a pesar de su percepción negativa, Dios lo elige a él, y es que el llamado no se trata de nosotros, se trata de Dios, y la vida de Jeremías es el ejemplo de que el llamado depende de quién te lo hace, no de tu capacidad para hacerlo.

La verdad es que también nosotros nos hemos excusado con Dios para que otro tome nuestro lugar. Y te pregunto ¿cuál es tu ¡ah, Señor!?, ¿cuál es la imagen errónea de ti y de Dios, que te impide llevar a cabo el llamado? Empieza reconociendo que has estado justificándote para no corresponder al llamado, has desvalorizado lo que eres y te has comparado con alguien que admiras. No limites el llamado que Dios te ha hecho a la pequeña visión que tienes, reconoce tu limitación y deja que Dios expanda la visión del llamado que te hizo.

Para Dios tu ¡ah, Señor! no es una dificultad, porque Dios derramará sobre ti una gracia sobrenatural para capacitarte a hacer lo que no puedes. 

Cambia tu actitud y gózate en las debilidades porque «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. 2 Corintios 12:9.

Dios le da confianza a Jeremías al decirle «Yo estoy contigo para librarte» Jeremías 1:8 y esto nos anima a nosotros hoy, ya que, la presencia y el apoyo de Dios te ayudan a superar tus limitaciones personales y las dificultades externas que se presenten. Dilo en voz alta: ¡Dios está conmigo!. 

Dios extendió su mano sobre Jeremías y le tocó la boca, ahora, qué tal si dejas que Dios haga lo mismo contigo a través del Espíritu Santo, déjate tomar, guiar, ungir por él para que cumplas con el propósito.

Toma fuerza en estas promesas:

«Sin embargo, Dios me había escogido desde antes que yo naciera, y me llamó por su gracia. Y cuando él quiso» Gálatas 1:15.  

«Yo te tomé de los extremos de la tierra, y de sus regiones más remotas te llamé diciéndote: ‘Tú eres mi siervo; yo te he escogido y no te he desechado. No temas, porque yo estoy contigo. No tengas miedo, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, y también te ayudaré. También te sustentaré con la diestra de mi justicia» Isaías 41:9-10.

«Por medio de Cristo, Dios nos eligió desde un principio, para que fuéramos suyos y recibiéramos todo lo que él había prometido. Así lo había decidido Dios, quien siempre lleva a cabo sus planes» Efesios 1:11.

¿Y tú ya respondiste el llamado? 

Comentarios

Entradas populares de este blog

La frustración detrás de la santidad

Actualizando mente

Es parte del proceso