Una mujer 10
Para poder
determinar si eres una mujer 10, debes responder estas preguntas: ¿cuánto
pesas?, ¿cuántas calorías consumes en el día?, ¿qué talla eres?, ¿cuántos
libros has leído este año?, ¿cuánto dinero ganas?, ¿cuál fue la calificación que
obtuviste en tu último examen?, ¿cuál es tu promedio en la universidad?, ¿cuántos
posgrados tienes?, ¿cuántos zapatos tienes?, ¿cuántas amigas tienes? Y, para
terminar, si tuvieras que calificarte a ti misma ¿qué nota te asignarías?
Desafortunadamente
así es, como muchas veces el mundo nos mide a las mujeres, y lo peor de todo es
que tal vez, la mayoría de veces tú y yo hemos caído en la mentira y hemos creído
que los números pueden decirnos quienes somos y lo que valemos. En algún momento
de mi vida fui una de esas mujeres que permitió, que la definiera el peso en
una balanza, la talla de un jean, la nota de un examen, la calificación de un
jefe, la cantidad de dinero que tenía en la cuenta. Durante mucho tiempo no me di
cuenta lo equivocada y lo perdida que estaba, intentando agradar con un número
a las personas que me rodeaban. Ahora que lo pienso, realmente creo que era una
dinámica agotadora y extenuante, pues hoy concluyo, que si continuara pensando
de esa manera me habría enloquecido intentando alcanzar esa calificación
perfecta.
Si de
alguna manera te sientes identificada con mis palabras, y si algún día has
intentado ser esa mujer 10, hoy quiero decirte que esa idea errada que el mundo
te ha vendido debes sacarla de tu vida. Después de muchos años, entendí que la
única manera de acabar con esa visión errada de mi misma era entender quién soy
a través de Jesús. Solo hasta que comencé a conocerlo, y que le permití que transformara
mi vida y me hiciera nueva, fue que logré salir de ese estilo de vida agotador.
Entendí que su amor, su misericordia y su gracia eran suficientes para sentirme
plena, entendí que mi búsqueda insaciable no debía ser la belleza física o la
inteligencia humana, entendí que mi búsqueda insaciable debía y debe ser Él.
He
comprobado una y mil veces que de Él viene la paz que sobrepasa el
entendimiento, que el éxito no viene de mi fuerza de voluntad, de mi disciplina
o de mis ganas, porque entendí, que lo que soy y lo que tengo es por su buena,
agradable y perfecta voluntad.
Hoy sé que
el concepto de mujer 10 o de súper mujer que nos pinta el mundo es errado y
efímero y es fuerza perdida trabajar por esa etiqueta, y ha nacido un anhelo
diferente en mi corazón de amar, adorar, obedecer y servirle a Dios. Hoy
trabajo por ser una mujer que lo refleje a él, y aunque me equivoco muchísimo,
eso no hace que sea una “mujer de menor valor”, por el contrario, hace que con
más humildad vaya a sus pies y le diga “aquí estoy, soy tu vasija de barro,
moldéame a tu forma y no a la mía, quiero menguar para que tu crezcas”.
Si ya
conoces a Jesús, te animo a seguir permitiendo que él haga en tu vida, las
cosas maravillosas que sólo Él sabe hacer. Si aún no lo conoces y hay un deseo
genuino en tu corazón por transformar tu vida, te invito a que le abras las
puertas de todo tu ser y le permitas habitar en ti, solo debes decírselo con
todo tu corazón, con todas tus fuerzas y con toda tu mente.

Es maravilloso ver cómo Dios transforma nuestra vida, hace todo nuevo en Cristo para llevar una vida santificada por medio de Él, nos llena de su inagotable amor que echa fuera el temor de no encajar en el mundo y sus estereotipos. Gracias a Dios por la vida de Luisa y su testimonio, oro porque el perfecto amor de Dios, a través del sacrificio de Cristo, llegue a tantas mujeres como sea posible, que pretenden llenar sus vacíos con algo que solo Cristo llena.
ResponderEliminarEs verdad lo que dices que solo en Cristo podemos vivir libre de estereotipos y llenos de la plenitud que él nos ofrece. Gracias por leernos.
EliminarWoooo increíble mensaje. Entender que todo es para su gloria y voluntad llena toda las expectativas altas que tenemos muchas mujeres, nos hace comprender la verdadera importancia y valor que hay en nosotras. Solo Cristo es el que nos llena de valor y nos pone en el lugar donde siempre el quiso que estuviéramos. Gracias por este mensaje. Dios te bendiga. Te quiero mucho
ResponderEliminarAsí es, solo Cristo nos da el verdadero valor. Gracias por leernos.
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