Yo, decido rendirme
Aceptar a Cristo es tomar la decisión de
seguirlo, rindiéndonos a su voluntad y a su llamado.
En películas hemos visto que en el momento
cuando un policía atrapa a un ladrón, le apunta con la pistola y le dice
"manos arriba" y él capturado no tiene otra opción que rendirse a la
autoridad y potestad del policía.
Cristo a nosotros no nos capturó para
llevarnos a juicio, él nos capturó para liberarnos del juicio y darnos vida
eterna, nos trasladó a una mejor vida con la garantía de tener su provisión y
su bendición todos los días de nuestra existencia en la tierra. Y es ese amor
tan grande que nos capturó, ese amor que nos vio desnudos y nos vistió, que nos
encontró rotos en pedazos y nos restauró, que puso valor cuando nada tenía
sentido en nuestra vida. A su amor nos rendimos y esta es la posición que
mantendremos: rendidos y humillados ante tanta bondad hacia nosotros. Ahora
ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Y mientras vivo en este cuerpo, vivo
por fe en el Hijo de Dios, quien me amó y entregó su vida para salvarme
(Gálatas 2:20).
¿Qué significa
rendirse? rendirse hace parte de entregar la voluntad propia a otro,
es dejar de tener resistencia ante el dominio de otro y aunque para el mundo
rendirse sea un acto de cobardía, o de locura, para Dios es adoración.
Okay, pero podrías pensar “yo ya me rendí a
Cristo porque le acepté en mi corazón” Y está bien, ese es el principio, porque
rendirse es una posición que mantendremos por el resto de nuestro caminar con
Jesús.
Necesitas rendirte cada día a la voluntad
del Padre, porque continúa en nosotros el deseo de seguir pecando y de agradar
al mundo.
¿Te has encontrado en una lucha?, ¿te
involucraste sentimentalmente con una persona y ya no sabes cómo terminar?,
¿accediste a las invitaciones de tus amistades y volviste a tomar alcohol?,
¿recibiste un estímulo en tu celular que te hizo volver a buscar pornografía?,
¿dejaste que el tiempo que dedicabas al servicio en la iglesia fuera ocupado
por el trabajo?, ¿tu deseo por buscar a Dios ha sido interrumpido por la pereza
o el cansancio?, ¿te has ocupado tanto en el servicio de tu iglesia que
descuidaste tu comunión con Dios? ¡Vuelve a rendirte y continúa rindiéndote a
la voluntad del Padre!
¿Cómo te mantienes en una posición de
rendición?
Empieza a seguir la guía del Espíritu
Santo, esto incluye una búsqueda personal para conocer la voluntad del Padre en
tu vida. Cuando recibas la dirección del Espíritu Santo no te quedes sentado
esperando que sea él quien te mueva a hacerlo, toma parte en lo que Dios quiere
hacer en ti. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza
pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos
guiados por el Espíritu (Gálatas 5:24-25).
Mantén una posición de humildad, depende
absolutamente del Padre reconociendo que es su gracia la que te sostiene y su
poder el que te ayuda en tu debilidad.
Confía en que el plan de Dios es mejor de
lo que tú puedes soñar, no sigas persiguiendo obstinadamente tus deseos dejando
de lado el propósito de Dios para ti.
La bendición de rendirse es que vas a
encontrar gozo, aunque no sea fácil, paz, aunque muchos critiquen tu decisión,
provisión aun cuando no tengas dinero. Disfruta lo bueno de Dios cuando rindes
todo a él.

Yo, decido rendirme. 🖐️
ResponderEliminar