Un reto: vivir en amor

Sería vergonzoso que los embajadores del cielo reflejarán con su conducta una imagen errónea de Dios, a causa de la mentira, odio, celos, rencor y venganza. Pero entonces ¿cómo podemos dar una imagen correcta de Dios? 

Jesús dijo en Juan 13:35 “Todo el mundo se va a dar cuenta de que ustedes son mis seguidores si se aman los unos a los otros”. ¡Wow! este es el más grande llamado que Jesús nos ha hecho, porque estamos acostumbrados a tratar a las personas con el más mínimo de cariño, sentimos que son las demás personas que nos deben a nosotros, y pensamos “él tuvo la culpa, que me pida perdón”, “ella es una mala persona, no volveré a hablarle”, “no se puede confiar en nadie, todos son malos”, “no lo soporto, que fastidio”, “ha sido malo conmigo, se merece lo peor”... Seguiría nuestra lista, pero Jesús espera una respuesta diferente de nosotros, él nos dice “tú puedes amar”, “tú puedes perdonar”, “no sigas esperando a recibir, quiero que empieces a dar”.

Jesús nos mostró cómo vivir en amor, él fue despreciado, rechazado, humillado, fue herido y sufrió dolor por un castigo que no merecía. No se defendió, no alzó su voz, no se quejó, todo lo soportó por nosotros. Este es el máximo ejemplo para nuestra vida, y Dios nos dotó a nosotros para que sigamos este ejemplo.

Note que en Romanos 5:5 dice “porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado”, Dios ha cambiado nuestro corazón. El mismo amor de Dios fluye a través de nosotros, y no es un amor natural que guarda rencor, que es egoísta, que se enoja fácilmente. ¡No!, es un amor incondicional, que no depende de las buenas acciones de otra persona para que sea demostrado. El amor divino desea siempre lo mejor para la otra persona, sin que lo merezca. 

Nosotros somos hijos de un Dios de amor, y nuestro estilo de vida refleja la naturaleza de Dios. Por esta razón podemos vivir en amor con aquellas personas que son difíciles. Podemos ser el primero en pedir perdón, el primero en pensar lo mejor de la otra persona, el primero en dar la mano si alguien falla, el primero en brindar ayuda cuando no hay recompensa.

Puede tomar la decisión de dejar que el Espíritu Santo le guíe a actuar bajo el amor de Dios, aun cuando es difícil. Empiece a orar y deje que el amor de Dios sea mayor que su deseo de venganza. Pregúntele a Dios cómo podría empezar a reflejar su amor en el trabajo, con su familia, con su pareja, con sus compañeros y con aquellas personas que son difíciles.

Cuando se sienta tentado a señalar los errores de los demás, piense que Jesús le ha perdonado y ha tenido gracia cuando usted ha pecado. Cuando piense que es difícil amar con el tipo de amor de Dios, recuerde que el amor de Dios ha sido derramado en su corazón desde el nuevo nacimiento. 
Solo deje que ese amor divino sea su única opción y no pretenda que otras personas tengan un concepto erróneo de Dios y de la iglesia por su conducta.




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