Dios quiere tu corazón

Hay algo que Dios ha deseado de la humanidad desde el principio de los tiempos. Y por la historia conocemos que el hombre no ha comprendido que es eso que Dios ha anhelado tanto de nosotros. Y por ese desconocimiento caímos en el mundo de los negocios; sí, hemos estado a lo largo de los años negociando con Dios, le hemos ofrecido a Dios dinero o tiempo por algo a cambio. Nos posicionamos en un lugar equivocado, creyendo que dándole a Dios todo lo bueno que teníamos conseguiríamos algo a cambio.

Hemos estado entregando a Dios algo que él no nos ha pedido, porque el deseo de Dios es tener nuestro corazón. Dios no está no interesado en lo que poseemos, como el dinero, ni en lo que podamos hacer, como el servir en la iglesia local, ayudar a los necesitados, ni mucho menos se interesa en los sacrificios espirituales. 

Tal vez, piensas que esto es una locura, pero sigue leyendo este mensaje para ti. 

Este es el punto: Dios anhela nuestro corazón antes que nuestro sacrificio, porque podríamos ofrecer en su nombre todo lo que hacemos o tenemos, pero si él no es dueño del deseo que nos motiva, de nada sirve. Y caeríamos en el engaño de la religión queriendo pagarle a Dios por sus bendiciones, o incluso pretendiendo obtener algo bueno de Dios por medio de nuestros sacrificios. 

Lo importante es en dónde está tu corazón, analiza si los deseos de tu corazón se alinean a la voluntad del Padre, o quizás se ha desviado y terminaste enfocado en ti y no en darle gloria a Dios. Piensa en cuántas veces nos hemos acercado con motivaciones incorrectas a Dios, creyendo que es más importante cumplir con las responsabilidades que nos delegaron que mantener una vida íntegra, es más, perdiste por completo el deseo que tenías al principio de conocerlo y vivir para él, porque caíste en el negocio de hacer cosas para Dios y dejaste de disfrutar su presencia.

Dios nos redirecciona a enfocarnos en él, nos está llamando a entregar nuestro corazón antes que el servicio a la iglesia o a la comunidad. Entrégale a Dios tu corazón porque quiere hacer algo maravilloso con él, quiere sanarlo, restaurar lo que ha sido lastimado, quiere poner esperanza y un deseo desesperado por él. 

Renuncia a creer que Dios es como un jefe interesado en las habilidades y el conocimiento que tenemos, y que está dispuesto a pagarnos por un excelente desempeño. Cree esto: Dios aprueba el corazón rendido y disponible para él, no los títulos ni el reconocimiento que la gente ve.  

La Biblia dice en 1 Samuel 16:7 pero el Señor le dijo a Samuel: —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.

Así es, Dios se fija en tu corazón y eso es lo que más anhela de ti, por esto antes de dedicar tu talento a Dios entrega tu corazón.

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